El sueño te invade en el trayecto de regreso a casa. Buscas en el automóvil algo de comer, algo de beber, algo que te mantenga alerta. Dudas sobre estacionarte a un costado de la avenida y dormir un rato. Posiblemente es la decisión más sabia. Haz resuelto la situación y estás en casa. Aún estás cansado. Aún tienes sueño, pero gracias a Dios llegaste con bien y no pusiste en peligro a nadie durante el camino. Es muy importante descansar. Hazlo.

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